Global: El P. Varkey Perekkatt SJ da voz a los refugiados de Bután
05 diciembre 2016

Fr Varkey Perekkat SJ (asistente de comunicación internacional del JRS )

Roma, 5 de diciembre de 2016 - El P. Varkey Perekkatt SJ, ex director sobre el terreno del JRS en Nepal, cree que la educación es lo que ha permitido que más de 100.000 refugiados butaneses sean reasentados y encuentren un futuro mejor.

El P. Varkey comenzó a trabajar en Nepal para la región de Asia del Sur del Servicio Jesuita a Refugiados en 1998 después de que decenas de miles de butaneses de origen nepalí huyeran de la persecución y cruzaran a la India y Nepal en busca de protección y asilo. El gobierno butanés acosó a esta minoría recorriendo a violaciones, incendios intencionados, deportaciones y otras tácticas en un intento por "proteger" la cultura de Bután. En 1991, una sexta parte de la población de ese país buscaba asilo en Nepal y la India.

Desde 1994, el JRS y Caritas Nepal, junto con ACNUR y otras ONG, han trabajado juntos para proporcionar ayuda de emergencia, atención médica, vivienda, educación primaria y secundaria, formación de maestros, formación profesional y educación para adultos y refugiados con discapacidades. El personal del JRS también hizo visitas domiciliarias a refugiados y sus familias para hablarles sobre la importancia de la educación.

En 2003, el P. Varkey se convirtió en el director sobre el terreno en Nepal, donde supervisó todos los niveles del Programa de Educación para Refugiados Butaneses (BREP) del JRS. Durante ese tiempo, hizo constantes visitas a las escuelas a través de los campamentos y observó que los estudiantes estaban siempre dispuestos a trabajar duro. Algunas escuelas tenían casi 7.000 alumnas y alumnos.

Trabajando con una población mayoritariamente hindú, el P. Varkey describió que personas de diferentes creencias se solidarizarían unas con otras.

"Durante las ceremonias fúnebres o bodas, se entremezclaban tradiciones hindúes, cristianas y budistas. En una boda cristiana, había monjes budistas. En un funeral budista o hindú, asistíamos yo y otros compañeros jesuitas y religiosas católicas. Vives tu propia fe y aceptas que la religión no tiene porque entorpecer una situación".

El P. Varkey y el P. P.S. Amal colaboraron en la creación del Comité de Repatriación de Refugiados Butaneses (BRRC), en 1999, para unir a los refugiados de Bután y darles voz.

Junto con la formación del BRRC, el JRS organizó un grupo de presión para hablar con funcionarios gubernamentales de Nepal y la India. Tras un largo debate, el P. Varkey ya sabía que no había posibilidad de repatriación.

"Al ser conscientes de la realidad, si hubiéramos continuado como estábamos en la situación actual, la situación se nos habría ido de las manos".

Sin ninguna posibilidad de repatriación ni de integración en Nepal, la última opción que quedaba era el reasentamiento en terceros países. El JRS, ACNUR y otras ONG se coordinaron para trabajar en el reasentamiento de más de 100.000 refugiados butaneses que habían estado viviendo en Nepal desde 1992. Estados Unidos aceptó llamar a 65.000 Butaneses en cinco años. Mientras que Canadá y Australia acordaron aceptar 5.000 cada uno, Nueva Zelanda acogió 1500, y varios países europeos acordaron aceptar a unos 10.000 más en total.

Al principio, surgieron tensiones en los campamentos entre quienes querían la repatriación y aquellos que querían el reasentamiento. El P. Varkey, junto con Mitzi, miembro del personal de JRS USA, habló con la gente de los campamentos sobre el reasentamiento en Estados Unidos. Sin embargo, el verdadero catalizador que movió a muchos a solicitar el reasentamiento fue un discurso pronunciado por el P. Varkey después de que dos personas murieran por disparos en uno de los campamentos.

"En este campo ya no quedan opciones. O se quedan atrapados, aquí, en este bosque, o pueden ir a un lugar donde tendrán oportunidades y la posibilidad de darles una oportunidad a sus hijos".

El número de personas que se inscribieron para el reasentamiento comenzó a aumentar y en marzo de 2007, el P. Varkey vio como salía el primer grupo de refugiados desde el aeropuerto rumbo a los Estados Unidos.

De 2007 a 2009, con más refugiados enviados para su reasentamiento sobre todo en países de habla inglesa, el JRS redobló sus esfuerzos para asegurar que la educación recibida fuera comparable con la de Norteamérica. Impartieron clases de inglés para adultos y de formación profesional que se hicieron muy populares en todos los campamentos y ayudaron a preparar a los refugiados para sus nuevas vidas.

La participación del P. Varkey en la defensa del reasentamiento le dio la oportunidad de forjar y fortalecer unas relaciones positivas con quienes trabajaba.

"Me aseguré de participar de todas las alegrías y tristezas de los refugiados que conocí".

Muchas de estas relaciones duran hasta hoy. El P. Varkey recibió recientemente una carta de un refugiado con quien trabajó y que tomó cursos de inglés con el JRS mientras estaba en el campamento. Fue reasentado en Kentucky con su familia donde ahora viven en un apartamento de cinco dormitorios y con seis 6 miembros de su familia trabajando. El P. Varkey cree que gracias a esta educación los contratan de buen grado y han podido tener la oportunidad de tener éxito.

Actualmente, 15.000 refugiados butaneses siguen en los campamentos donde siguen funcionando dos escuelas que cuentan con unos 3.000 niños. Aunque el futuro sigue siendo incierto para estos estudiantes, el gobierno de Nepal ha aprobado recientemente que los niños refugiados se matriculen a partir del noveno grado en las escuelas públicas locales a partir del año escolar 2017/2018. Los refugiados adultos trabajan en el país pero a menudo son explotados y no tienen permiso de trabajo.
A partir del año académico 2015/2016, el JRS traspasará a Caritas Nepal la responsabilidad del Programa de Educación para Refugiados Butaneses (BREP). La Hermana Lourdu Mary, la última directora sobre el terreno del JRS, junto con otras tres religiosas que formaban parte del equipo del JRS, pasarán a trabajar para Caritas Nepal. Caritas Nepal permanecerá en los campamentos hasta que se complete el proceso de reasentamiento y todos los demás refugiados hayan encontrado una solución duradera. Hasta entonces en Nepal y otros lugares de migración forzosa en todo el mundo, seguirán resonando las palabras del P. Varkey:

"Acompañar a la gente, luchar por sus derechos, y ayudar a que su voz se escuche".

Sarah Morsheimer, asistente de comunicación internacional del JRS








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