Global: Día Internacional de Oración y Sensibilización contra la Trata de Personas
08 febrero 2016

Refugiados en tránsito pasan por Europa del Este (Sergi Càmara)
"Es nuestro deber no solo asegurar que los refugiados reciban protección frente a la guerra y la opresión en su país de origen, sino también protegerlos de la trata y otros riesgos en sus nuevas comunidades. La educación juega un papel clave en esta protección"
Roma, 8 de febrero de 2016 - Los millones de refugiados que cruzan las fronteras internacionales en busca de protección a menudo se encuentran en peligro y sin los derechos humanos garantizados por las leyes internacionales. Ya sea de camino por territorios sin ley, luchando por sobrevivir en los campamentos donde falta de todo, o como personas sin hogar en hostiles áreas urbanas, muchos refugiados están a merced de ser explotados por bandas criminales.

Hoy, con motivo del Día Internacional de la Oración y la Sensibilización contra la Trata de Personas, el Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) destaca la importancia de asegurar que los refugiados no sean presa de la trata de personas y estén protegidos proporcionándoles vías seguras y legales para llegar a lugares donde estén a salvo, y que puedan acceder a la educación en situaciones de emergencia.

Debido a la naturaleza reservada de la trata, el número de víctimas de la misma es difícil de cuantificar; sin embargo, la Organización Internacional del Trabajo la estima en 21 millones de personas en todo el mundo. De acuerdo con la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito, el 49 por ciento de las víctimas de trata son mujeres y el 33 por ciento son niñas y niños, y seis de cada 10 personas víctimas de la trata son extranjeros en el país donde se las identificaron como víctimas.

Europol denunció la semana pasada, que más de 10.000 menores no acompañados han "desaparecido" en Europa después de registrarse ante las autoridades; se sospecha que muchos de ellos han caído en manos de las redes organizadas de trata de personas que tienen a los refugiados en la mira. Europol estima que 270.000 de los refugiados que entraron en Europa el año pasado eran menores, y de acuerdo con Save the Children 26.000 eran menores no acompañados. Aparte de Europa, el JRS ha sido testigo de un elevado número de menores no acompañados que huyeron a Etiopía, el Líbano, y Estados Unidos, entre otros países.

Con el fin de evitar que estos menores no acompañados y otros refugiados caigan víctimas de la trata, el JRS pide a los gobiernos de los países de acogida que tomen medidas que prioricen su derecho fundamental al acceso a la protección de una manera segura y legal, tales como visados humanitarios temporales, mecanismos de reunificación familiar, aumento de las operaciones de búsqueda y salvamento y apoyo a un alojamiento seguro para los menores no acompañados cuando llegan.

Por otra parte, el JRS cree que la educación protege a los niños, tanto en el presente inmediato y como en el futuro.

"La educación no solo ofrece a los niños la oportunidad de desarrollar todo su potencial y de contribuir a sus comunidades, sino que al estar en la escuela mantiene a los niños fuera de las calles y protegidos de la explotación laboral y sexual. Las escuelas ofrecen un espacio seguro al que ir cada día y cuentan con profesores que se preocupan por su bienestar. Es nuestro deber no solo asegurar que los refugiados reciban protección frente a la guerra y la opresión en su país de origen, sino también protegerlos de la trata y otros riesgos en sus nuevas comunidades. La educación juega un papel clave en esta protección", dijo el director internacional del JRS, P. Thomas Smolich SJ.

Las oportunidades de educación y de empleo deben estar a disposición de los refugiados en todas las etapas de su viaje. A menudo, los refugiados pierden la esperanza en el primer país de llegada, ya que no tienen la oportunidad de forjarse un futuro. Por lo tanto, optan por movimientos secundarios, tomando rutas peligrosas a terceros países, como los Estados miembros de la UE, en los que son vulnerables a las redes de traficantes de personas. El JRS ofrece un refugio seguro y servicios educativos a los refugiados en sus primeros países de llegada, lo que evita que desesperen o caigan en la tentación de embarcarse en estos viajes secundarios tan peligrosos.

A nivel mundial, el JRS trabaja en la prevención y mitigación del tráfico de personas mediante una amplia gama de servicios y programas de acompañamiento que responden a las necesidades de las víctimas del tráfico de personas, tanto las que ya lo son como las que podrían serlo. Por ejemplo, en Camboya, el JRS trabaja identificando, protegiendo, rehabilitando y encontrando soluciones duraderas a las víctimas de la trata. En el Chad, los programas de transición del JRS ayudan a los niños combatientes y a otras víctimas de la trata a reintegrarse en sus comunidades. En el norte de Etiopía, el JRS gestiona un centro para jóvenes eritreos, que han huido de los trabajos forzosos y del reclutamiento militar. En el centro se pueden expresar a través del arte, lo que a menudo hace que sus iguales renuncien a hacer viajes peligrosos y les permite recuperarse de estas experiencias traumáticas. Por otra parte, en Kenia, el JRS ofrece un refugio seguro a los niños y las niñas no acompañados y en situación de riesgo de trata, violencia sexual u otros abusos contra los derechos humanos.

El JRS cree que tales actividades están arraigadas en el deber de la organización de servir a los refugiados, proteger a las personas vulnerables a la trata y acompañar espiritualmente a las víctimas de la esclavitud moderna.

"Al acompañar a las víctimas, estas saben que somos conscientes de sus historias, y la sensibilización es el primer paso hacia el cambio", dijo Smolich.

--Jacquelyn Pavilon, Coordinadora Internacional de Comunicaciones del JRS







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