Afganistán: ratifica la prohibición global de bombas de racimo
14 septiembre 2011

Una víctima de una mina antipersona lleva ahora una actividad para la generación de ingresos en el asentamiento de Sohadat, cerca de Herat, Afganistán (Peter Balleis SJ/ JRS)
Los afganos han sufrido mucho por el uso de la munición de fragmentación. Al ratificar la convención, los afganos ya no son sólo víctimas de estas despreciables armas, sino que defienden su prohibición, dijo el director internacional del JRS, Peter Balleis SJ.
Beirut, 13 de septiembre de 2011 – Afganistán debería ser aplaudida por su ratificación de la convención internacional para la prohibición de las bombas de racimo, desafiando la presión de Estados Unidos, según el Servicio Jesuita a Refugiados, miembro de la Coalición contra las Bombas de Racimo.

Afganistán firmó la convención en Oslo, Noruega, el 3 de diciembre de 2008, por una directiva del Presidente Hamid Karzai. La firma se produjo después de que un documento hecho público por Wikileaks revelara este año los intentos de funcionarios de Estados Unidos de influir en el gobierno afgano para que no firmase la convención. Al ratificarla, el pasado 8 de septiembre de 2011, Afganistán está legalmente vinculado a cumplir todas sus provisiones.

"Los afganos han sufrido mucho por el uso de la munición de fragmentación. Al ratificar la convención, los afganos ya no son sólo víctimas de estas despreciables armas, sino que defienden su prohibición", dijo el director internacional del JRS, Peter Balleis SJ.

En las últimas tres décadas, los devastadores efectos de las bombas de racimo utilizadas en Afganistán – por los soviéticos en los 80, por las milicias en los 90 y por las tropas estadounidenses entre 2001 y 2002 – han sido exhaustivamente documentados.

Entre octubre de 2001 y principios de 2002, la aviación estadounidense lanzó 1.228 bombas de racimo conteniendo un total de 248.056 proyectiles en 232 incursiones a lo largo de todo el país. Según el Cluster Munition Monitor, al menos hubo 771 víctimas por estas municiones en Afganistán.

La Convención sobre Munición de Racimo fue adoptada en mayo de 2008 y comenzó a aplicarse en agosto de 2010, convirtiéndose en ley internacional vinculante. Hasta el 13 de septiembre de 2011, un total de 110 naciones firmaron a accedieron a la convención, y 63 estados lo ratificaron, convirtiéndose en estados parte.

El Segundo Encuentro de Estados Parte de la Convención sobre Munición de Racimo tuvo lugar en Beirut del 12  al 16 de septiembre de 2011. Unos 120 gobiernos participaron en el encuentro, aparte de 39 naciones observadoras que todavía no han accedido a la convención.

En Beirut, los estados debatieron su plan de acción de 66 puntos, que fue acordado en el último encuentro que tuvo lugar en Vientiane, Laos, en noviembre de 2010. Según la convención, los estados parte deben destruir sus remanentes de bombas de racimo en un plazo de ocho años, limpiar las tierras contaminadas en diez años, asistir a las víctimas y promover la convención entre los estados no signatarios.







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